Uno de los errores más comunes al empezar un ritual nuevo es querer hacerlo todo bien desde el primer día: mañana, noche, exfoliante, mascarilla, más la crema. Y así, a la semana, ya nadie lo sigue.
Luz de la Tierra está pensado para lo contrario: que sea tan simple que no necesites acordarte de hacerlo, porque ya es parte de tu día.
Por la mañana
Aplica el sérum de arroz sobre el rostro limpio, antes de tu protector solar. Unas gotas bastan — el objetivo es preparar la piel, no saturarla.
Por la noche
Repite el sérum sobre piel limpia y sella con la crema de caléndula. Este es el paso que la piel agradece mientras descansa.
Lo que no hace falta
No necesitas combinarlo con diez productos más para que funcione. La constancia importa más que la cantidad de pasos.
Un ritual que se sostiene es un ritual que, con el tiempo, se nota.